DIFERENCIAS INDIVIDUALES Y EMPRENDIMIENTO
por Eduardo Barros

El emprendimiento está de moda. Sin embargo, es mucho más que una moda y con justa razón.
Particularmente en un país como Chile, el consenso es abrumador: no existe una voz en contra
de la necesidad de invertir y fomentar el emprendimiento a todo nivel. De hecho, son diversas
las iniciativas con apoyo estatal, destacando entre ellos InnovaChile de Corfo, cuyo foco central
es promover la innovación y el emprendimiento. No son pocos, además, los programas de educación
superior con un objetivo similar, destacando las incubadoras de negocios, creadas o promovidas
por diversas escuelas, notoriamente, las de administración. El gran mérito de estos programas es
que se centran en entregar herramientas, y competencias de negocio, donde éstas faltan: nadie nace
sabiendo ser emprendedor y el emprendimiento es una actividad compleja, de resultados, por definición,
inciertos. Acertadamente, estos programas apuntan a entrenar técnicamente al emprendedor, pero en
el proceso, la gran mayoría está dejando fuera de atención un aspecto fundamental del éxito al
emprender: las características psicológicas, capacidades y habilidades que son distintivas de los
emprendedores exitosos.
Entre los contenidos de los programas de apoyo al emprendimiento se suele encontrar: la detección de
oportunidades y el desarrollo de planes de negocios, la gestión administrativa y financiera de una PYME
y, tal vez lo más central, el diseño de una estrategia de negocio que soporte la mantención de una ventaja
competitiva en el tiempo. Sin embargo, esta perspectiva tiene hoy una gran debilidad: asume que la
“materia prima a moldear” es relativamente estable y homogénea y que puede, por lo tanto, aprender a
emprender desde una línea de base idéntica. Aunque hay esfuerzos incipientes, particularmente a nivel
de postgrado en las escuelas de negocios, con cursos y talleres que se enfocan en las competencias
conductuales de los emprendedores, la situación es más compleja: la investigación que ha identificado
las características psicológicas y competencias conductuales predictivas de éxito en el emprendimiento,
está aún en sus inicios y en plena evolución. De aumentar el interés por formar más integralmente a los
emprendedores, la primera valla a sortear es identificar las investigaciones más confiables que han
mostrado predictores psicológicos y conductuales de emprendimiento. Posteriormente, se debería evaluar
hasta qué punto estas investigaciones, casi en su totalidad internacionales, se podrían aplicar a la realidad
de los emprendedores de la región.
a nivel de postgrado en las escuelas de negocios, con cursos y talleres que se enfocan en las competencias
conductuales de los emprendedores, la situación es más compleja: la investigación que ha identificado
las características psicológicas y competencias conductuales predictivas de éxito en el emprendimiento,
está aún en sus inicios y en plena evolución. De aumentar el interés por formar más integralmente a los
emprendedores, la primera valla a sortear es identificar las investigaciones más confiables que han
mostrado predictores psicológicos y conductuales de emprendimiento. Posteriormente, se debería
evaluar hasta qué punto estas investigaciones, casi en su totalidad internacionales, se podrían aplicar
a la realidad de los emprendedores de la región.

Aspectos psicológicos y competencias conductuales para el emprendimiento

¿Tienen los emprendedores características psicológicas diferentes de los no emprendedores? ¿Existen
diferencias psicológicas entre emprendedores exitosos y aquellos que no lo son tanto? Evidentemente,
para un país con escaso emprendimiento, debiera ser fundamental conocer los aspectos que separan a
emprendedores de no emprendedores, particularmente si estos se pudieran desarrollar. Por otra parte,
si estuvieran establecidas claramente las diferencias psicológicas entre emprendedores exitosos y “los
demás”, ¿No las debiéramos fomentar y desarrollar en quienes parecen no tenerlas de manera natural?
Afortunadamente, el creciente campo de las diferencias individuales en emprendimiento nos puede facilitar
esta tarea.

Diferencias individuales entre emprendedores y no emprendedores

Es relevante establecer que hay diversas características individuales estudiadas comparando a emprende-
dores y no emprendedores, algunas de las cuales no son psicológicas. Por ejemplo, se ha estudiado de
manera sistemática el capital social (i.e., redes sociales, capacidad de accesos a inversionistas ángeles,
redes con potenciales clientes o asociados, etc.), resultando un predictor significativo de emprendimiento.
A las diferencias que me refiero específicamente en este artículo, tienen que ver directamente con aspectos
psicológicos y con el repertorio de competencias conductuales del individuo. En esta línea, el emprendimiento
en sí mismo otorga un sinfín de razones viables para distinguir a quienes toman ese camino respecto de
quienes no lo hacen. Por ejemplo, la incertidumbre sobre el éxito futuro y las vicisitudes a enfrentar para
lograrlo, se convierten en una barrera. Asociados a estas características aparecen las diferencias de
personalidad y predisposiciones conductuales de los individuos que los pueden llevar al acercamiento o
al alejamiento de actividades de emprendimiento.