A continuación se presentan algunas características sobre las que existe relativo consenso
respecto de la dirección de los hallazgos, a pesar de que cada una constituye una sub-área de
investigación que demanda mayor investigación. Se ha realizado una selección de solo algunos
de los predictores de emprendimiento, debido a la gran cantidad de variables estudiadas.
Orientación al logro
Corresponde a la motivación para obtener un nivel de logro relevante en la vida en su totalidad.
Fue planteado originalmente como un componente más de la teoría motivacional de McClelland
(1961); es la diferencia individual más estudiada en el contexto del emprendimiento. De manera
casi automática, en el estudio de emprendimiento se ha supuesto que quienes emprenden poseen
una necesidad de logro más alta. Aunque casi siempre se ha estudiado para distinguir emprendedores
de no emprendedores, paradójicamente la evidencia más sólida apunta a que esta forma de motivación
es más útil para discriminar entre emprendedores exitosos y los no exitosos, que para distinguir
entre emprendedores y no emprendedores.
Autoeficacia
Este concepto se refiere a la percepción que tienen las personas respecto de su capacidad para
obtener un desempeño de cierto nivel en un ámbito en particular (Bandura, 1977). La evidencia indica
que la percepción de mayor autoeficacia se asocia de hecho con mejores rendimientos en el ámbito en
cuestión. En este caso, la autoeficacia se refiere a la percepción de ser capaz de encabezar emprendi-
mientos de forma exitosa. Considerando que una de las características intrínsecas al emprendimiento
es que el éxito es un resultado incierto, un elevado nivel de autoeficacia de emprendimiento –incluso
sin tener ninguna experiencia real de emprendimiento- debiera ser predictivo no solo de tomar la opción
de iniciar emprendimientos, sino que también podría incidir favorablemente en el éxito de estos. La investi-
gación acerca de esta variable apoya claramente estas predicciones (Chen, Greene & Crick, 1998), parti-
cularmente la de la decisión de comenzar un emprendimiento. Para las personas que poseen una alta auto-
eficacia emprendedora son muchas las oportunidades disponibles y “alcanzables”; por el contrario, una
baja autoeficacia podría hacer ver los riesgos y costos intrínsecos al emprendimiento como más probables.
Percepción del riesgo
Los costos directos de un proceso de emprendimiento pueden ser altos y difíciles de estimar, y también,
al menos inicialmente, los costos alternativos suelen ser significativos. Por interesante que parezca la
oportunidad de negocio, puede haber siempre una pérdida de recursos. Por lo tanto, sería esperable que
las personas que poseen una percepción del riesgo menos acentuada, estén más abiertas a actividades de
emprendimiento que aquellos que en promedio perciben más riesgo en diversas situaciones. Efectivamente,
la mayor parte de las investigaciones en esta línea muestran que los emprendedores son más abiertos al
riesgo que los no emprendedores (Busenitz, 1999).
Las variables arriba descritas como predictores del emprendimiento tienen, sin embargo, en su mayoría
estudios con resultados inconsistentes, por lo tanto las conclusiones son aún fuente de controversia. Además,
existen otras variables como la tolerancia a la ambigüedad, la ilusión de control del entorno, la perseverancia
y la capacidad de superar adversidades (hardiness o robustez psicológica) que han aparecido más reciente-
mente y acumulan menor evidencia como predictores del emprendimiento, pero que representan gran poten-
cial de investigación.
Diferencias individuales entre emprendedores exitosos y aquellos que lo son menos
Se podría sostener que en un país de escaso emprendimiento, como lo es Chile, la pregunta acerca de cómo
difieren emprendedores de no emprendedores es la más importante. Se podría aducir que conocer esas
diferencias haría más factible encontrar mecanismos para fomentar el emprendimiento. Sin embargo, es
probable que la pregunta por los predictores de emprendimientos exitosos sea tanto o más relevante que la
anterior. En la pregunta por emprendedores comparados con no emprendedores la atención está más
puesta en rasgos que acercan al emprendimiento, en cambio, en la pregunta por la mayor efectividad como
emprendedores, el foco está más bien puesto en competencias o habilidades que los emprendedores deben
poseer. Por esta razón, a continuación me centraré en los hallazgos sobre habilidades sociales y emprendi-
miento exitoso y sugeriré un par de hipótesis originales, basadas en literatura reciente dentro del comporta-
miento organizacional, pero que hasta ahora no han sido estudiadas en el contexto del emprendimiento.
Habilidades sociales
Sorprendentemente, en la activa literatura sobre factores individuales en el emprendimiento, sólo en el
año 2000 aparece la primera discusión explícita sobre un potencial efecto de la habilidades sociales sobre
el éxito de los emprendimientos (Baron & Markman, 2000). Recientemente, Baron y Tang, (2009) encontraron
correlaciones significativas entre un sub-grupo de habilidades sociales y éxito financiero de emprendimiento.
Baron y sus colaboradores sugieren que el capital social si bien se correlaciona con éxito en el emprendimiento,
es muy probable que sea utilizado más efectivamente por aquellos emprendedores que tienen las habilidades
sociales “correctas”. Es necesario enfatizar que estos autores han demostrado con sus estudios un tipo
de asociación entre variables de diferente nivel, que típicamente cuenta con poca evidencia empírica: ellos
establecieron que a mayores habilidades sociales de los fundadores (nivel individual), mayor era el éxito finan-
ciero de sus empresas (nivel organizacional). En particular esta correlación se observó para la percepción
social (precisión en la percepción de otros), la adaptabilidad social (la capacidad de adaptarse o sentirse
cómodo en diversas situaciones sociales) y la expresividad (capacidad de mostrar intereses y emociones).
Baron & Tang (2009), muestran evidencia acerca de cómo las habilidades sociales podrían afectar los resul-
tados de la empresa, a través de “variables mediadoras” tales como la obtención de información relevante
para los negocios y complementariamente, a través de su asociación con la mayor efectividad en la obtención
de recursos para el desempeño de la nueva empresa (ver Figura 1).

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