Nuestra hipótesis es que no es casualidad lo que observamos en varias dimensiones: (i) los altos niveles de malapportionment, (ii) la
inercia que se mantiene en el tiempo y (iii) la relación que existen con procesos de transición a la democracia. Para ello desarrollamos
una teoría que parte de la base de la existencia de contratos incompletos en el mundo político.
Así cuando un país comienza una transición a la democracia se produce un movimiento de poder político de jure desde un grupo, típica-
mente pequeño, a un grupo amplio de la población. Esta transmisión de poder implica probablemente un cambio de políticas, e incluso
instituciones, que puede afectar negativamente al grupo que tenía el poder en el régimen no-democrático. Así, para que este grupo esté
dispuesto a ceder poder y protegerse ex-post de políticas potencialmente negativas, puede usar diferentes mecanismos, uno de los cuales
es malapportionment.(6) De ese modo este grupo se asegura de que las políticas en democracia no van a ser tan sesgadas en su contra.
Por otro lado, los grupos que no tienen poder político de jure en no-democracias están probablemente dispuestos a pagar este “costo” para
acceder al poder político de jure. Así, el uso del malapportionment debiese convertirse en una buena herramienta para romper los problemas
de contratos incompletos. A su vez los grupos favorecidos por la democratización renuncian ex-ante a aparte de su poder de jure a cambio
de un paso a un régimen político que les es más favorable que el anterior.
Una implicancia empírica de esta discusión es que las democracias debieran consolidarse más fácilmente en países con mayores niveles
de malapportionment (controlando por otros factores relevantes). Eso es justamente lo que mostramos en Bruhn et al. (2009) para una
muestra de 11 países de America Latina para los cuales tenemos datos entre 1870 y 2000.
Sin embargo, nuestra argumentación previa tiene otras implicancias que pueden permitir contrastar aspectos adicionales de nuestra teoría
con datos empíricos. En primer lugar, nuestra teoría implica que las zonas que están sobre-representadas dentro de los países debiesen ser
zonas en que los regímenes no-democráticos tienen mayor apoyo electoral, de modo de permitir que efectivamente la sobre- representación
se observa a favor de los grupos que buscan protegerse ex-post. En Bruhn et al. (2009) testeamos esta predicción usando datos a nivel
regional para las transiciones a la democracia en Bolivia, Brasil, Chile, México, Paraguay y Uruguay. Nuestra teoría se ve apoyada por los
datos: las zonas con sobre-representación son justamente aquellas donde los partidos o coaliciones pro-regímenes autoritarios son más
populares (controlando, de nuevo por otros factores).
Una segunda implicancia de la teoría es que la sobre-representación debiese traducirse en algún beneficio concreto para las zonas sobre-
representadas. Para testear esto, estudiamos la correlación entre sobre-representación y las transferencias per-cápita que reciben las
diferentes zonas. Bajo nuestras predicciones esta sobre-representación debiese producir mayores transferencias para las zonas que se
encuentran sobre-representadas.
Justamente eso es lo que encontramos usando datos para 12 países de América Latina: zonas sobre-representadas reciben transferencias
significativamente más altas que el resto de las zonas (controlando por otras características de las regiones).
En suma, este trabajo presenta evidencia sugiriendo que un modelo económico simple en que existen contratos incompletos en el mundo
político y agentes que deciden racionalmente sus acciones puede racionalizar la existencia de malapportionment, como una herramienta que
soluciona esta incompletitud de contratos.


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