
Lo más interesante provino por parte de la dimensión exportadora de la firma. La inclusión de la intensidad de exportaciones
no resultó en un coeficiente estadísticamente significativo, pero dos variables construidas a partir de los datos de exporta-
ciones de las empresas sí consiguieron disminuir en parte la varianza no explicada del modelo: (i) una variable dummy que
toma el valor 1 cuando la empresa exporta en un período y (ii) la intensidad promedio de exportaciones de la industria. La
variable dummy captura, esencialmente, las diferencias en desempeño entre empresas exportadoras y no exportadoras. La
evidencia internacional indica que las firmas que exportan presentan una productividad superior a las que no venden sus
bienes en los mercados internacionales. Esto último fue lo que se observó en las empresas chilenas, teniendo las que exportan,
en promedio, cerca de dos puntos porcentuales de rentabilidad sobre activos identificables por sobre la media de las firmas.
Por otro lado, una alta intensidad de exportaciones de la industria indicaría que, en promedio, gran parte de las firmas de esa
industria son capaces de exportar y vender la mayoría de sus bienes en el exterior. Esta capacidad exportadora, la que
es consecuencia de la mayor productividad de las firmas exportadoras, sumada a sus mayores expectativas de probabilidad
de sobrevivencia (Bernard & Jensen, 1999) incrementa la rivalidad presente en la industria. De este modo la variable promedio
de intensidad de exportaciones entregaría luces acerca de la intensidad de la competencia en una industria determinada. Para
el caso de las empresas chilenas, el coeficiente asociado a esta variable resultó ser negativo y estadísticamente significativo
al 90% de confianza.
Un último ejercicio desarrollado fue el de verificar si el impacto de la dimensión exportadora de la firma difería entre industrias.
La consecuencia de esta última variación en el modelo resultó en que la varianza en los retornos inicialmente asociada con el
nivel industria se hizo indistinguible de cero, es decir, luego de controlar por esta nueva relación, el efecto industria inicial
desapareció.
Conclusiones y Desafíos
En la literatura de administración estratégica la discusión acerca de la importancia de cada uno de los efectos termina en un
apoyo tácito a la visión basada en los recursos o apoyando una concepción estructuralista del mercado. La gran mayoría de los
últimos trabajos realizados apoya la idea de que son los recursos y capacidades específicos a la empresa quienes explican, en
mayor medida, las diferencias entre el desempeño de las firmas. Teniendo esto en consideración, el siguiente paso en la línea
de investigación es encontrar las variables que explican esas diferencias. En el presente trabajo se incorporaron diversas varia-
bles explicativas (edad, intensidad de exportaciones, razón corriente y tamaño), pero la varianza relacionada con el nivel empresa
casi no se vio disminuida. Las variables escogidas son fácilmente observables en los estados financieros y en datos de agencias
gubernamentales, pero tal como son identificables y fácilmente medibles no pueden ser, en sí mismas, fuente de diferencias signi-
ficativas en la rentabilidad de las empresas. Si en verdad queremos encontrar los conductores de las diferencias de rentabilidad
entre empresas debemos buscar en dimensiones más allá de las cuentas contables: mediciones que abarquen la estrategia y las
core competences de cada una de las empresas consideradas.

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