PROFESORES ROLF LÜDERS Y GERT WAGNER:
LA ESCUELA DE CHICAGO Y DOMINIQUE HACHETTE

Tras el fallecimiento del profesor Dominique Hachette en junio del año 2008, sus colegas
del Instituto de Economía y amigos, Gert Wagner y Rolf Lüders, con la ayuda de ayudantes
de investigación y otros profesores del Instituto, se dedicaron a recopilar y ordenar el
material sobre el desarrollo y la economía de los países de nuestra región en el siglo pasado,
que Dominique estuvo investigando durante sus últimos años de vida. En julio del 2011,
luego de tres años de trabajo, fue publicado el libro "Latinoamérica en el Siglo XX: crecimiento,
comercio y pensamiento económico".

En esta entrevista, los profesores Lüders y Wagner, académicos de reconocida trayectoria
que trabajaron durante largo tiempo en la Facultad junto a Hachette, nos hablan de él y del
legado que dejó en sus alumnos. Además, nos entregan una visión general sobre la economía
chilena de hoy y del futuro.


- ¿Cuál dirían ustedes fue el aporte de Dominique Hachette a la Facultad y al país?

Lüders: Mi impresión es que —sin menospreciar en absoluto sus importantes investigaciones—
el principal aporte de Dominique fue docente. Fue un gran profesor, sobretodo de los cursos
introductorios y de comercio internacional. Como profesor influyó muchísimo en gran cantidad
de gente, un buen número de ellos luego muy influyentes en la economía chilena. Para mencionar
sólo tres que han expresado públicamente tal contribución: Felipe Larraín, hoy Ministro de
Hacienda, Francisco Pérez Mackenna, hoy hombre clave en uno de los dos o tres conglomerados
económicos más importantes del país, y José Pablo Arellano, ex Ministro de Educación, ex
Presidente Ejecutivo de Codelco y actualmente investigador senior de Cieplan. En materia de
investigación, Dominique fue un destacado experto en comercio internacional. Escribió mucho
sobre ese tema.

Wagner: Distingamos tres facetas: su rol en la producción de investigación y en el desarrollo
de la disciplina económica en el país, el docente y educador, y por último, su visión de universidad
y del profesor universitario.

"Comercio Internacional" como se denomina tradicionalmente el área, no fue el único campo
investigado por Dominique, pero a éste le dedicó más tiempo siendo también un aspecto muy
presente en su último libro. El enfoque que le da al tema privilegia la mirada al sistema económico
completo, lo que incluye influencias, posibilidades y consecuencias domést icas que resultan
del modo de participación en el intercambio internacional, donde le presta especial atención a
las "fallas del Estado", explorando las repercusiones de diversas políticas públicas (cambiaria,
arancelaria, regulatoria y de acuerdos internacionales), tanto en el bienestar como en su
distribución.

La preocupación por las oportunidades que ofrece la inserción en la economía mundial permea
también la manera en que visualiza el desarrollo económico. Éste, señala, no debiera ocurrir de
"espaldas al mundo", una expresión con que sintetiza la idea de que el desarrollo se podrá
tornar muy costoso al aplicar políticas que implícitamente limiten el aprovechamiento de tales
opciones.

Su rol como profesor ya fue subrayado y sólo quisiera agregar que me consta la existencia de
muchos testimonios más que hablan de su influencia en la formación de estudiantes, sólo que
ellos muchas veces no han alcanzado una expresión escrita.

Quisiera también destacar su presencia en la conceptualización de lo que hoy conocemos como
modelo de universidad, en particular del profesor que la posibilita. Cuando Dominique se integra
a la Facultad, esto después de enseñar varios años en Monterrey, nuestra Facultad ya había
experimentado el inicio de lo que algunos denominan el shock del Programa de Chicago, esto
es la gran innovación en materia curricular y de métodos académicos iniciada a fines de
los años cincuenta. Muchos cooperaron en su éxito —profesores, autoridades y estudiantes—,
pero lo que busco señalar es que Dominique no se cansó de insistir en la importancia de un
aspecto crucial: el modelo de universidad que puede dar sustentabilidad en el tiempo al proceso
de innovación. Nuestra Universidad, decía, debe contar con profesores de jornada completa,
dedicados tanto a docencia como a investigación, empleando la palabra en la sala y la pluma
para producir y extender el conocimiento que generan. En esta construcción, señalaba, la
publicación juega un papel clave, es el mecanismo de difusión de la investigación y, a la vez,
el canal a través del cual este bien finalmente se transforma en público. El camino elegido para
tal fin dependerá del tipo de investigación, como de la etapa en que ella se encuentre. En este
sentido, consideraba que toda publicación era relevante, fuera libro, revista o documento de
trabajo.


- ¿Cómo surge la idea de publicar el libro Latinoamérica en el Siglo:
crecimiento, comercio y pensamiento económico?


Wagner: La idea fue, por cierto, del autor; ignoro cuando comienza a gestarse, pero llevaba
varios años publicando documentos de trabajo, los capítulos de su futuro libro. Al detalle
completo del índice nunca tuvimos acceso, posiblemente sólo figuraba en la mente del autor.
Pero se encontraron esbozos incompletos de futuros capítulos, de modo que en este sentido se
trata de un libro inconcluso. Aún así proporciona una lograda descripción del desarrollo latino-
americano en el Siglo XX y discute, además, en forma exhaustiva temas específicos de gran
interés, como lo son el desarrollo de los intentos de integración y también el heterogéneo
pensamiento económico latinoamericano de mediados del Siglo XX.

Lüders: El libro tuvo su origen en las clases que Dominique hacía en la Universidad sobre
economía latinoamericana, principalmente a alumnos extranjeros. Es en el fondo una transcripción
más elaborada de esas clases y tuvo, en algún momento, el auspicio de la Dirección de Relaciones
Internacionales liderada por Nuria Alsina. En los últimos meses de su vida Dominique trabajó
contra el tiempo para terminarlo y casi lo logró.


- ¿Ustedes eran amigos de Dominique desde Chicago?

Lüders: Conocí a Dominique antes de Chicago, cuando tuve que hacer mi práctica en el servicio
técnico de Salinas y Fabres. Cuando me puse telefónicamente de acuerdo con Gaspar Toro,
gerente del servicio, para visitar la empresa e iniciar la práctica, este me dice "usted va a
reemplazar a Dominique Hachette". ¡Por el nombre Dominique, que a mi al menos me sonaba
muy sensual —por supuesto Strauss-kahn aún no le había dado fama al mismo—, me imaginé
que me iba a encontrar con una joven estupenda! ¡Se pueden imaginar la desilusión que tuve
cuando luego nos conocimos! No obstante, después me tocó ir con él a Chicago —viajamos
juntos en el avión— y fuimos compañeros de estudio en la mayoría de los cursos que tomamos.
De hecho, nos compramos un auto, compartimos con otros el mismo departamento, y viajamos
juntos por prácticamente todo Estados Unidos. De ahí nació una amistad de toda la vida.

Wagner: Los estudiantes del programa contaban con una oficina grande, la 401 del Social
Science Building, un lugar de encuentro, discusión y debate. Ahí conocí a Dominique.