por Nureya Abarca

Ph. D., University of California, San Diego, EE.UU. Psicóloga, Universidad de Chile. Profesor Titular de la Escuela de Administración.
La flexibilidad laboral: ¿Una nueva necesidad de las personas?
 

La diversidad de nuestras motivaciones

Hay un amplio consenso de la importancia de la motivación dentro de las organizaciones. Las organizaciones prefieren a ejecutivos motivados. Del mismo modo, los directivos prefieren empleados motivados. Las personas motivadas se esfuerzan por encontrar la mejor manera de realizar su trabajo, quieren formar parte de un equipo y están interesados en ayudar, apoyar y estimular a sus compañeros. Una responsabilidad esencial de un líder ejecutivo es motivar a su gente. Pero, esto no es una tarea fácil. La principal dificultad está en motivar a un grupo muy diverso de personas e impredecible en muchos aspectos.
La diversidad al interior de los equipos de trabajo en las empresas, si es bien dirigida, representa oportunidades tales como la innovación y la creatividad para resolver problemas. Para John Brock, CEO de la empresa Cadbury Schueppes, la diversidad en la fuerza de trabajo sería la mejor manera de “expandirse a nuevos mercados y estimular nuevas ideas de negocio, a la vez que mejora las relaciones con los clientes”.
Los estudios muestran que las personas traen a las organizaciones sus propios intereses y motivos (1). Por su parte, la organización requiere del entusiasmo y de ciertas conductas de sus empleados para lograr sus metas. Del ajuste entre estos dos sistemas va a depender que una empresa sea exitosa.
En las nuevas formas de organización, es precisamente en la relación entre la empresa y sus empleados, donde más podemos percibir el cambio. La creciente inestabilidad en el lugar de trabajo ha cambiado la naturaleza de la relación entre la empresa y sus trabajadores. Las empresas ya no ofrecen empleo de por vida. En un mundo que necesita contar con un mercado laboral flexible para poder competir, la seguridad laboral ya no existe. La fuerza de trabajo permanente está dando paso a una fuerza de trabajo contingente.
Esto trae cambios en la forma de vincularse con la empresa. La identificación con la empresa es mucho más débil. El tipo de lazo del pasado, basado en una fuerte carga emocional y en el paternalismo, se ha transformado en un lazo simplemente contractual.
En estudios realizados en empresas chilenas (2) se ha observado cambios importantes tanto en las aspiraciones de los individuos que componen una organización, como en la relación que mantienen con la empresa.
El trabajador que hoy entra a la fuerza laboral es extraordinariamente distinto al antiguo. El nuevo trabajador es más educado, más informado y con un repertorio más amplio de habilidades e intereses personales. El mundo del trabajo parece haberse segmentado entre los que tienen la oportunidad de colocarse en puestos de trabajo que requieren alta habilidad y los que deben aceptar alternativas menos ventajosas.

 

(1) Schein, E. H.(1996) Career Anchors. Jossey-Bass Pfeiffer
(2) Majluf, N.& Abarca, N. (2002) The changing world of labor relations: are we going the right way (enviado a publicación)