|
La diversidad de nuestras motivaciones
Hay un amplio consenso de la importancia de la motivación
dentro de las organizaciones. Las organizaciones prefieren
a ejecutivos motivados. Del mismo modo, los directivos
prefieren empleados motivados. Las personas motivadas
se esfuerzan por encontrar la mejor manera de realizar
su trabajo, quieren formar parte de un equipo y están
interesados en ayudar, apoyar y estimular a sus compañeros.
Una responsabilidad esencial de un líder
ejecutivo es motivar a su gente. Pero, esto no es una
tarea fácil. La principal dificultad está
en motivar a un grupo muy diverso de personas e impredecible
en muchos aspectos.
La diversidad al interior de los equipos de trabajo
en las empresas, si es bien dirigida, representa oportunidades
tales como la innovación y la creatividad para
resolver problemas. Para John Brock, CEO de la empresa
Cadbury Schueppes, la diversidad en la fuerza de
trabajo sería la mejor manera de expandirse
a nuevos mercados y estimular nuevas ideas de negocio,
a la vez que mejora las relaciones con los clientes.
Los estudios muestran que las personas traen a las organizaciones
sus propios intereses y motivos (1). Por su parte, la
organización requiere del entusiasmo y de ciertas
conductas de sus empleados para lograr sus metas. Del
ajuste entre estos dos sistemas va a depender que una
empresa sea exitosa.
En las nuevas formas de organización, es precisamente
en la relación entre la empresa y sus empleados,
donde más podemos percibir el cambio. La creciente
inestabilidad en el lugar de trabajo ha cambiado la
naturaleza de la relación entre la empresa y
sus trabajadores. Las empresas ya no ofrecen empleo
de por vida. En un mundo que necesita contar con
un mercado laboral flexible para poder competir, la
seguridad laboral ya no existe. La fuerza de trabajo
permanente está dando paso a una fuerza de trabajo
contingente.
Esto trae cambios en la forma de vincularse con
la empresa. La identificación con la empresa
es mucho más débil. El tipo de lazo del
pasado, basado en una fuerte carga emocional y en el
paternalismo, se ha transformado en un lazo simplemente
contractual.
En estudios realizados en empresas chilenas (2) se ha
observado cambios importantes tanto en las aspiraciones
de los individuos que componen una organización,
como en la relación que mantienen con la empresa.
El trabajador que hoy entra a la fuerza laboral es extraordinariamente
distinto al antiguo. El nuevo trabajador es más
educado, más informado y con un repertorio más
amplio de habilidades e intereses personales. El mundo
del trabajo parece haberse segmentado entre los que
tienen la oportunidad de colocarse en puestos de trabajo
que requieren alta habilidad y los que deben aceptar
alternativas menos ventajosas.
|