por Matko Koljatic M.

ICAME Certificate in Marketing Management, Stanford University, EE.UU., Ingeniero Comercial PUC. Profesor Titular y Director Escuela de Administración PUC.
Liderazgo ejecutivo y vida familiar
 
El ritmo incesante de trabajo que ha traído consigo la globalización y el aumento consiguiente de la competencia, ha puesto en el tapete la difícil conciliación entre la vida ejecutiva y la vida familiar. Los líderes ejecutivos que son padres o madres de familia, tienen las presiones de largas horas de trabajo, viajes, etc. que impactan a su vida familiar.
La mayoría de los líderes empresariales quisieran trabajar menos y dedicar más tiempo a la familia. Pero, por alguna razón que voy a intentar desentrañar (1), esta aspiración pocas veces se convierte en realidad. Están los casos de unos pocos ejecutivos que se han retirado del mundo empresarial para dedicarle más tiempo a su vida personal y familiar, pero estos casos son tan poco frecuentes que de hecho son noticia cuando ocurren, lo que atestigua un artículo publicado en el Wall Street Journal, que planteaba el problema en estos términos: “¿Qué es más importante para usted: la familia o el trabajo? Seguramente dirá: la familia, pero en la vida cotidiana las prioridades suelen invertirse, la gente tiene que pasar tanto tiempo en el trabajo que acaba descuidando lo que más le importa. A veces la única forma de acabar con el dilema es dejar la oficina, ya sea para cambiarse a un trabajo menos exigente, o como en el caso de unos pocos afortunados, para trabajar desde el hogar”. El artículo continuaba describiendo las vidas recientes de algunos de estos afortunados que se habían ido a trabajar a la casa o se habían cambiado de trabajo.

El trabajo propio

Para muchos líderes empresariales una jornada de diez u once horas diarias es la norma. De hecho, en una encuesta reciente a gerentes generales chilenos, se indicaba que el promedio de horas trabajadas al día, en este estamento ejecutivo, es de 11,1 horas al día, llegan a las 8:30 y se retiran a las 19:38. Súmenle a eso el tiempo en el auto y fácilmente se llega a 12 y más horas fuera del hogar. Sumemos a esto los viajes de negocios (la misma encuesta indica que los gerentes generales chilenos están 3,9 días al mes de viaje), por lo que la ausencia del hogar de los padres y madres ejecutivos es una realidad. Por contrapartida, si a lo anterior sumamos que pareciera que los hijos son miembros de una tribu nómada, por esta tendencia que tienen de vagar por casas ajenas cuando no por playas, ríos, lagos, montañas, o a “mochilear” por otros países, nos encontramos con que la vida familiar parece haberse reducido a una mínima expresión, que quizás se expresa en un promedio de algunos minutos al día o unas pocas horas a la semana.
¿Por qué los líderes empresariales caen en la tentación de trabajar tanto y despreocuparse de la familia? ¿Cómo se explican conductas que van contra lo que esas mismas personas dicen querer más? Ciertamente la respuesta a esta pregunta es compleja e inciden en ella muchos factores distintos.

 
(1) Agradezco los comentarios de Nureya Abarca, Ernesto Illanes y Andrés Raineri. Sin embargo, la responsabilidad por los conceptos incluidos en este artículo es enteramente del autor.