por Francisco Rosende R.

M.A. Universidad de Chicago, EE.UU. Ingeniero Comercial, Universidad de Chile. Profesor Titular y Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas PUC.
Una mirada a la economía mundial
 

Se ha hecho habitual que numerosos informes económicos concluyan pronosticando un futuro mejor para los años venideros, gracias a un mejor desempeño de la economía mundial. Sin embargo, parece difícil de justificar ese deseable arranque de optimismo, en la coyuntura actual. En efecto, mientras la economía norteamericana continúa exhibiendo importantes desequilibrios, en un contexto de menor crecimiento y deterioro en la cotización internacional del dólar, en Japón no se observan progresos importantes en la tarea de revitalizar la economía. Ello, mientras se acentúan los temores de una recesión profunda en Alemania.

EEUU: Un ciclo clásico (1) de sobreinversión y deuda

En el caso de la economía norteamericana, resulta preocupante el alto nivel observado por el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, el que para el presente año se estima en torno a un 5% del PIB. En particular, considerando que a diferencia de años anteriores, este déficit refleja básicamente el importante desequilibrio que se ha producido en las cuentas fiscales, el que se estima alcanzará una cifra cercana al 4,5% del PIB el presente año. Para una economía cuyo crecimiento se proyecta en torno a 2%, los desequilibrios mencionados son extremadamente elevados.
Tras el “pinchazo” de la “burbuja bursátil”, la Reserva Federal ha reducido agresivamente su “tasa de política monetaria”. Ello de modo de impedir una contracción importante de la liquidez y el crédito, lo que ha permitido sostener una elevada demanda de los consumidores, junto con un cuadro de altos precios de las propiedades y un fuerte dinamismo en el mercado de los bonos. Esto ha llevado a numerosos analistas a preguntarse si no se producirá –en el futuro próximo– un “pinchazo” en el precio de las propiedades y en el precio de los bonos.
Posiblemente aún es temprano para extraer conclusiones rigurosas acerca de cuáles han sido las causas del pronunciado ciclo de actividad, inversión y deuda por el que ha atravesado la economía norteamericana en los últimos años. En particular, parece necesario avanzar en el análisis de los efectos sobre el equilibrio macroeconómico de las fluctuaciones en el precio de los activos. De hecho, en el ámbito de la discusión en política monetaria, no existe acuerdo respecto a si los bancos centrales deben considerar dentro de sus objetivos de inflación algún indicador de precios de activos (2).


(1) “Clásico” en el sentido de representar el tipo de escenario expuesto en las teorías clásicas del ciclo económico.
(2) Sobre esta discusión véanse: Andrew J.Filardo (2000), “Monetary Policy and Asset Prices”, Federal Reserve Bank of Kansas City, Economic Review, Third Quarter, 85 (3), pp.11-37; y Ben S. Bernanke y Mark Gertler (2001),“Should Central Banks Respond to Movements in Assets Prices?”, American Economic Review, May. 253-257.