|
Se ha hecho habitual que numerosos informes económicos
concluyan pronosticando un futuro mejor para los años
venideros, gracias a un mejor desempeño
de la economía mundial. Sin embargo, parece difícil
de justificar ese deseable arranque de optimismo, en
la coyuntura actual. En efecto, mientras la economía
norteamericana continúa exhibiendo importantes
desequilibrios, en un contexto de menor crecimiento
y deterioro en la cotización internacional del
dólar, en Japón no se observan progresos
importantes en la tarea de revitalizar la economía.
Ello, mientras se acentúan los temores de una
recesión profunda en Alemania.
EEUU: Un ciclo clásico (1)
de sobreinversión y deuda
En el caso de la economía norteamericana,
resulta preocupante el alto nivel observado por el déficit
de la cuenta corriente de la balanza de pagos, el que
para el presente año se estima en torno a un
5% del PIB. En particular, considerando que a diferencia
de años anteriores, este déficit
refleja básicamente el importante desequilibrio
que se ha producido en las cuentas fiscales, el que
se estima alcanzará una cifra cercana al 4,5%
del PIB el presente año. Para una economía
cuyo crecimiento se proyecta en torno a 2%, los desequilibrios
mencionados son extremadamente elevados.
Tras el pinchazo de la burbuja bursátil,
la Reserva Federal ha reducido agresivamente
su tasa de política monetaria. Ello
de modo de impedir una contracción importante
de la liquidez y el crédito, lo que ha permitido
sostener una elevada demanda de los consumidores,
junto con un cuadro de altos precios de las propiedades
y un fuerte dinamismo en el mercado de los bonos. Esto
ha llevado a numerosos analistas a preguntarse si no
se producirá en el futuro próximo
un pinchazo en el precio de las propiedades
y en el precio de los bonos.
Posiblemente aún es temprano para extraer conclusiones
rigurosas acerca de cuáles han sido las causas
del pronunciado ciclo de actividad, inversión
y deuda por el que ha atravesado la economía
norteamericana en los últimos años. En
particular, parece necesario avanzar en el análisis
de los efectos sobre el equilibrio macroeconómico
de las fluctuaciones en el precio de los activos. De
hecho, en el ámbito de la discusión en
política monetaria, no existe acuerdo respecto
a si los bancos centrales deben considerar dentro de
sus objetivos de inflación algún
indicador de precios de activos (2).
|